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viernes, 17 de febrero de 2012

Historia del Softball

Historia del Sóftbol

En Puerto Rico se comienza a jugar sóftbol antes de la misma trayectoria que marcó Estados Unidos en sus inicios. Fue en la Y.M.C.A. De San Juan donde se juega por primera vez sóftbol en Puerto Rico bajo techo y con el nombre de “Diamond Ball”, uno de los tantos apelativos con los que fue conocido el sóftbol  en sus orígenes. Tenemos, además, un factor importante que influyó considerablemente a que el softbol nuestro adquiriera una calidad superior; la presencia de jugadores en la Isla. Gracias a la habilidad de algunos de estos jugadores y a su disposición a participar en nuestros torneos e integrar nuestros equipos en competencias internacionales, pudimos proveernos de lanzadores sobresalientes hasta 1968.
 
San Juan y Ponce fueron las primeras ciudades en sobresalir en nuestro sóftbol y en organizar torneos e instalar luces en los campos. El Parque Muñoz Rivera en San Juan, y el Parque de la Central Mercedita, en Ponce, fueron los primeros donde se jugó bajo luz artificial. El sistema de alumbrado del Parque Muñoz Rivera fue donado por Don Miguel Such, quien estaba relacionado con el equipo “Bull Lines”, y el de la Central Mercedita por la familia Serrallés, auspiciadores del equipo “Don Q”.
 
El sóftbol continuó tomando auge en Puerto Rico.  A fines de la década del 30 un grupo de entusiastas deportistas organiza la Asociación de Sóftbol Aficionado y se nombra  como su primer presidente al cronista deportivo “Don Rafael Santiago Sosa”, quien inmediatamente afilió la organización local a la AA en Norteamérica propiciando así la participación de equipos nuestros en torneos nacionales efectuados mayormente en Chicago, Ciudad Vanguardia del Sóftbol en Estados Unidos por aquella época.
 
A Santiago Sosa le suceden en la dirección de la ASA en Puerto Rico otro grupo de entusiastas deportistas hasta 1950. Y recordamos los nombres de Walter Torres Baschi, Juan A. Wirshing, José Muñoz, José A. Parodi, Germán Rieckhoff, Julio Enrique Monagas, Willie Thompson, Eugenio Guerra, Pedro Vázquez, John J. O'Brien, Manuel A. Rodríguez y Pedro Sarkis, como grandes propulsores del sóftbol nuestro en sus inicios.


Desarrollo del sóftbol femenino 1946-1971
 
Nuestro softbol femenino tuvo un comienzo más lento que el masculino a nivel estatal y que el propio femenino a nivel nacional y mundial debido principalmente a dos factores: el sobre-femenismo y el costrumbrismo que veían esta actividad como una para hombres exclusivamente.
 
 
Estas barreras limitaron la participación femenina a una breve acción en 1946, cuando se celebró un corto torneo para seleccionar un equipo que no representase en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe de Colombia, 1946 donde obtuvismo medalla de oro. Luego la actividad se limitó a unos pocos intercambios locales, mayormente entre  Bayamón y Ponce.
 
 
No fue hasta 1971, luego de celebrados dos torneos mundiales, que en Puerto Rico se puede celebrar el primer torneo local con el propósito de desarrollar jugadoras que nos pudiesen representar en el primer CONCACAS de mujeres que fuera señalado para ese año en el Parque de la Urbanización Summit Hills en San Juan.
 
 
En este otro Torneo Estatal el equipo “Universitarias”, dirigido por George Osterman, se proclamó campeón destacándose en el mismo Carmen Aguayo, terminando con record de 3-1, como lanzadora y  bateando para promedio de .607 con 17 hits en 28 turnos. En el primer torneo femenino de la CONCACAS el equipo de Puerto Rico no triunfó ni una sola vez sufriendo seis derrotas; pero quedaron sentadas las bases para un desarrollo futuro de este deporte en el sexo femenino, como así ha sucedido.
 
 
Desde el  1974, las muchachas de Guaynabo han mantenido una supremacía similar a la que ha sostenido Ponce en la rama masculina, a nivel local, naturalmente. Las muchachas, sin embargo, han logrado traspasar con su calidad los límites isleños para participar siempre con éxito en competencias internacionales. Desde 1947, el sóftbol femenino consistentemente ha sido el deporte que más medallas ha traído para Puerto Rico. El más grande de los premios, el triunfo supremo, hasta hora, sin embargo, se produjo en La Habana, Cuba, cuando se conquistó medalla de oro en los XIV Juegos Centroamericanos y del Caribe, terminando nuestras muchachas invictas con seis victorias.

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